La columna

Crónica Viernes Santo y Domingo de Resurrección

Abr 18, 2017 Gloria Cosano

El Viernes Santo y Domingo de Resurrección han supuesto el final y colofón de nuestra Semana Mayor, la cual nos deja con incidentes para olvidar pero con muchos momentos para memorar.

La Semana Santa de Málaga 2017 ha sido una semana plena, como años no se vivía, en cuanto a tiempo se refiere. Tanto la lluvia como el peligro a su posible precipitación han brillado por su ausencia permitiéndonos disfrutar de nuestra semana tanto como deseábamos.

VIERNES SANTO

El Viernes Santo volvió a apoderarse de la nocturnidad, magia y misticismo de la ciudad, convirtiéndola en escenario perfecto, reflejo de la Pasión y Muerte de Cristo.

El Viernes Santo es el día en el que en Málaga podemos disfrutar de la solemnidad de los desfiles procesionales y del discurrir en la mayor parte de ellos por la Catedral y su especial entorno, pero también nos transportamos a los rincones de la ciudad; desde la Plaza de Toros hasta el Molinillo, desde la Victoria o hasta la Trinidad…

La primera de las Cofradías en producir su salida en la tarde del Viernes fue Monte Calvario, abriendo camino desde el barrio de la Victoria. La Hermandad, que celebró el pasado mes de Octubre una Extraordinaria en honor al aniversario de su imagen mariana, volvió a lucir el estreno de su palio esta vez sí con su conjunto procesional habitual a diferencia de cómo pudimos contemplarla en Octubre. La sobriedad de su acervo rompe con un palio que, pese a mantener la característica forma de cajón, luce vistoso en su completo dorado exterior y en las llamativas borlas de gran tamaño que cuelgan también de sus bambalinas laterales, proporcionándole un gran movimiento. El trono del Santísimo Cristo Yacente en el Misterio de su Sagrada Mortaja fue acompañado en varias ocasiones de la marcha fúnebre de Chopin, donde en ambas secciones -Cristo y Virgen- el cortejo discurrió ordenado, además de destacar el cuidado ataviamiento de las imágenes de la Hermandad sobre sus tronos.

Desde la Victoria también, un poco más tarde, seguía el camino la Cofradía del Amor. Cofradía emblema del barrio victoriano y del Viernes Santo. De esta Hermandad pudimos observar destacablemente la variación en la cruceta musical de la Virgen de la Caridad; si bien esta Cofradía siempre había sido uno de los contrastes del corte fúnebre del Viernes, este año contemplamos el paso de la Virgen de forma más solemne y recogido que en anteriores acompañada por primera vez de la Unión Musical Maestro Eloy García; para muchos no se trata de un acierto, y otros deseamos volver a disfrutar de “Por Málaga la Caridad”, una de las mejores marchas cantadas que nuestra Semana Santa posee.

Desde el entorno de la Plaza de Toros, pudimos disfrutar de la salida de la Hermandad del Descendimiento, que lo hacía al rededor de las 16:45 horas, desde el interior de su nueva Casa Hermandad -casi finalizada en su totalidad- dejando atrás el “tinglao” del Hospital Noble, uno de los últimos de nuestra Semana Santa. La Hermandad transitó ordenada en su cortejo, con algún problema en una de las figuras secundarias del grupo escultórico del Cristo, que tuvo que ser solventado a la altura de Atarazanas. El paso de esta Cofradía por su entorno particular y de regreso a través del Paseo del Parque hace la singularidad y deleite en este día.

Trasladándonos hasta el barrio de la Trinidad encontrábamos a la Cofradía del Santo Traslado y la Soledad de San Pablo. Del desfile procesional de la misma cabe destacar el espléndido exorno floral que desde hace unos años acompaña en perfecta conjunción a la Virgen de la Soledad así como la unión trono-banda en ambos secciones; tanto el Cristo a sones de las Cornetas del Cautivo, como la Virgen a sones de la Sinfónica de la Trinidad; conjunto musical que nos regaló preciosos momentos en la noche del Viernes con otra de las Cofradías que destaca entre el corte fúnebre del día. Además de esto, pudimos contemplar el estreno del recién restaurado trono de la Virgen, más fiel que en su aspecto anterior a como lo concibiera originalmente Luis Bono Hernández de Santaolla.

Desde el centro de la ciudad, entorno de San Juan, producía su salida la Hermandad de los Dolores de San Juan. Esta Hermandad siempre solemne en su porte, correcta en su cortejo y de silencioso procesionar, cumplió de forma excelente su salida penitencial. Sonaban las capillas musicales para el Cristo de la Redención y su majestuoso trono; así como para la Virgen de los Dolores de San Juan, que además estrenaba manto de procesión. La obra de Fernando Prini lució por primera vez a la espalda de la dolorosa que además viene a completar un excepcional conjunto de gran personalidad.

El retumbar de los tambores nos anunciaban la llegada de la sencilla e imponente imagen de la Piedad. Esta Hermandad, que conmemora el 75 aniversario de su imagen, también realizó un estreno, musical en esta ocasión; la marcha “Adoración por tu Piedad”, de José Luis Arias; que además canta la oración escrita por Andrés Pérez para la ocasión. El lugar elegido para este momento fue la popular Tribuna de los Pobres donde todo el mundo quedó en silencio y pendiente de lo que allí se estaba produciendo entre suaves mecidas. Estreno que habrá que ver si termina por convencer entre el público cofrade y los devotos de la imagen.

Y llegamos hasta la Cofradía del Sepulcro, la señorial del día, la madre del Viernes Santo…
No es sorpresa en esta Hermandad su extenso cortejo, sus cuidados enseres, su ordenados nazarenos, su gran porte y elegancia y su enorme solemnidad. La marcha fúnebre inunda la ciudad y el silencio y el respeto se apodera del gentío ante el paso del imponente catafalco que porta la figura del Señor yacente. Tras Él, Nuestra Señora de la Soledad, ataviada de un exquisito gusto y reluciente bajo la gloria de su palio; la envuelve el estreno de su trono recién restaurado que mucho agradece su conjunto, al disminuir la sensación de achatado. Un trono perfecto que hace resplandecer a la pequeña dolorosa sin que se pierda en él.

Silencio. Oscuridad. Los rezos y senderos de velas alumbran el paso de los Siervos de María y la presencia de la Dolorosa por excelencia.
El discurrir de esta imagen en la noche del Viernes Santo por las calles de la ciudad se convierte en una verdadera delicia, ¿a quién no le gusta contemplar a Servitas?
La imagen estrenaba nuevas manos obra del malagueño imaginero Ruiz Montes.
Aunque el paso de esta Orden Tercera es idónea la noche del Viernes, muchos creemos que, tal y como recordará Antonio Guadamuro en su pregón de la Semana Santa 2016 y tal como realizara la Orden durante 10 años, la imagen de Servitas debiera “dormir” en la Catedral y regresar durante la jornada del Sábado Santo a su iglesia de San Felipe Neri. Hecho al que puso fin el Obispado y que sería tremendamente acertado retomar.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Y tras un sábado de descanso llega la Pascua de Resurrección. Dios resucita en Málaga y la Reina que lo aguarda baja desde los Cielos.

La procesión del Resucitado era cuenta pendiente entre las procesiones de la Semana Santa malagueña, y menciono “era”, porque parece tomar y acrecentar un buen camino año tras año.

Aunque amaneció nublado en la última jornada de la Semana Mayor, el Sol no tardó en relucir y anunciar lo que todos los malagueños recibíamos con alegría pero despedíamos con pena. Cristo resucitado procesionó por las calles de Málaga y la Reina de los Cielos lo seguía plena de luz y color.

Por la parte del Cristo debemos destacar el hecho de que probablemente sea el último año en que lo hayamos visto desfilar con el actual trono procesional y que ya -a buenas horas, pero mejor tarde que nunca– será sustituido por el diseño del malagueño Fernando Prini que mucho promete.

Por la parte de María Santísima Reina de los Cielos debemos destacar la mejoría en su candelería; la disposición de la misma así como la incorporación -sin excesos- de las velas rizadas al frente y a los lados de la imagen conformaba un recogido conjunto que, unido al colorido exorno floral elegido para este año, rebosaba calidez.

REPRESENTACIÓN DE LAS COFRADÍAS

Las coloridas filas de nazarenos recorrieron las calles en la mañana del domingo; donde podían ser observadas las representaciones de todas nuestras Cofradías, donde destacó la ausencia de Crucifixión y la separación entre Dulce Nombre y Salud con la Archicofradía del Huerto en mediación de ambas.

EL PROBLEMA

En contrapunto, debemos mencionar los significativos huecos que podíamos observar en los varales del trono del Señor, lo que probablemente causó la rápida llegada del mismo a su templo a partir de su discurrir por calle Larios.

¿Para cuándo cultos en honor a la imagen del Señor Resucitado en la Iglesia de San Julián? Probable favor a solventar la considerable ausencia de devoción hacia la imagen, sin la presencia de estampas como esta.

Por su parte, la Reina de los Cielos volvió a realizar una buena salida penitencial con creces donde el trono meció y bailó sin estridencias.

EL MOMENTO

Sin duda alguna, el momento de la procesión tuvo lugar en el encierro cuando la imagen de la Reina de los Cielos se despedía a sones del Himno de la Coronación de la Esperanza. Una forma refulgente de despedir nuestra Semana Santa en sus últimas mecidas.

No obstante, muchos echamos de menos que se produzca aquel encierro donde ambos tronos sean despedidos también entre ellos.

 

Hasta el 25 de Marzo de 2018. Disfruten y sean pacientes. Está claro que este sueño de primavera solo dura una semana al año; por lo que es cierto aquello que dicen de que lo bueno viene en frascos pequeños.

 

 

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