La columna

Un viaje por el legado musical de Pedro Morales

Jul 11, 2017 paliodeplata

Hacer resumen de la producción musical de D. Pedro Morales (1923-2017) se antoja difícil. Formidable músico de Lopera (Jaén) que sin duda alguna, ha sido y será una de las piezas fundamentales en la historia de la música cofrade andaluza; figura clave para entender gran parte del legado musical cofrade de la segunda mitad del s. XX y creador de auténticos himnos para la Semana Santa, cuya música permanece en el subconsciente popular y en la gran mayoría de repertorios de bandas y procesiones.

Con esta breve reseña -y decimos breve porque el maestro sumó más de 70 composiciones (que se conozcan oficialmente)- seleccionamos una lista de veinte marchas, cronológicamente expuestas, donde no sólo encontraremos piezas reconocidas e indispensables del autor, sino otras menos conocidas y que merecen ser atendidas, admiradas y, por supuesto, interpretadas, con las que pretendemos ahondar y dar a conocer un poco más a este artesano de la música procesional, que en paz descanse desde el pasado 30 de junio.

1 – Marcha: Cristo Chico del Humilladero

Año de composición: 1956

Primera marcha que compone D. Pedro, siendo entonces director de la Banda de Música del Regimiento de Granada nº 34. Está dedicada al Cristo del Humilladero de su localidad natal, Lopera (Jaén). En ella ya se pueden apreciar algunas características que van a marcar el sello imborrable de un artesano de la música como fue el maestro Morales: la fuerza y a la vez la delicadeza y finura con la que la música fluye a través del pentagrama, sin apenas transiciones de un tema a otro, sustentadas por otro de sus puntos fuertes como era el absoluto conocimiento de los instrumentos de la banda, dándole a cada uno de ellos el sitio que corresponde.

2 – Marcha: Esperanza Macarena

Año de composición: 1968

Quizás su marcha más reconocida a lo ancho y largo del mundo cofrade. En su primer acompañamiento como director de la Banda de Música de Soria 9 tras la Esperanza Macarena de Sevilla, al autor le sobrevino la inspiración cuando el paso transitaba por la Plaza de la Campana; dejó a sus músicos momentáneamente y, en uno de los portales de dicha plaza, comenzó a escribir en un pentagrama lo que sería el boceto de la marcha. Previamente a aquella Semana Santa, los dirigentes de la Hermandad de la Macarena le habían sugerido al maestro que, tal y como hizo su predecesor en el cargo de director de Soria 9, Pedro Gámez Laserna, prosiguiera con la tradición de dedicar una marcha a la Titular Mariana, hecho que aconteció tras la anécdota que hemos explicado. Nos encontramos ante una marcha que, a pesar de su carácter militar, en sus melodías se palpa una línea dulce y casi romántica, sobre todo en el trío, del cual el autor dijo que fue el susurro de la Virgen de la Esperanza en su oído lo que le inspiró.

3 – Marcha: Virgen de la Paz

Año de composición: 1970

Está dedicada a María Stma. de la Paz de la Hermandad sevillana del mismo nombre. Clásica y brillante donde las haya, es el comienzo de la característica marcha con sutil corte militar de Pedro Morales, en cuyo trío encontramos nuevamente otro sello del genio loperano, como son las llamadas de trompeta en la primera repetición en piano, y los contracantos de saxofones y bombardinos que acompañan a la melodía principal en la segunda repetición en forte.

4 – Marcha: Virgen de Montserrat

Año de composición: 1970

En el mismo año Pedro Morales escribe para la Hermandad de Montserrat de Sevilla esta elegante y solemne marcha que, valiéndose de su temprana, aunque ya asentada, estructura musical, introduce algunos detalles con la corneta ciertamente destacables, como son el uso de las llamadas mientras la melodía transita en el modo menor: la introducción no nos suena alegre pero la tonalidad de las cornetas y las limitadas notas que éstas pueden dar encajan perfectamente en la melodía con la que se introduce la marcha (recurso que ya utiliza en el primer tema de “Esperanza Macarena”) y con las que acompaña al fuerte de bajos.

5 – Marcha: Virgen de los Negritos (o Virgen de los Ángeles)

Año de composición: 1972

Para la primera introducción de esta marcha, Morales realiza un doble guiño. Por un lado, hace hincapié a quién está dedicada a la composición, a Ntra. Sra. de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos de Sevilla, y por otro lado a la canción “Angelitos Negros” del célebre Antonio Machín, que era además hermano de esta corporación. Tras esto, se nos abre la puerta a la gracia de la música de este autor, donde destacaría el soberbio fuerte de bajos y el trío que recuerda sutilmente a una habanera.

6 – Marcha: Virgen del Refugio

Año de composición: 1981

Magistral marcha catalogada por buenos entendidos y estudiosos como de las más completas de Morales. Dedicada a María Stma. del Refugio de la Hermandad de San Bernardo, esta marcha ganó el primer premio en el concurso nacional de marchas organizado por el Ayuntamiento de Sevilla en 1981 y, al contrario que las últimas anteriores, no se interpreta con frecuencia. En ella se puede destacar el dominio de la armonía así como la conjunción del alegre sonar de cornetas y la suavidad y el romanticismo de sus melodías, así como el uso de matices que hacen de esta marcha muy intimista, con ciertos toques añejos. En el trío, el autor hace que en la primera repetición en piano la melodía sea realizada por los saxofones mientras que los clarinetes realizan el contrapunto, función que cambia en la segunda repetición en forte.

7 – Marcha: Dulce Nombre de Jesús

Año de composición: 1983

Marcha de gloria dedicada a la Hermandad de la Quinta Angustia de Sevilla. Más concretamente, al Niño Jesús que esta penitencial corporación posee, que también es Titular y procesiona en el Corpus que realiza la Parroquia de Santa María Magdalena donde se encuentra. Con melodías rítmicas, aunque con un carácter también solemne, podemos diferenciar claramente los distintos temas de la composición, con un trío mucho más alegre y glorioso que encaja con la figura del Santo Niño y la Festividad en la que procesiona. Es una marcha que va jugando constantemente con las melodías y contracantos.

8 – Marcha: Cristo de la Conversión

Año de la composición: 1984

Dedicada al Cristo de la Conversión de la Hermandad hispalense de Montserrat, a la que con anterioridad dedicó una marcha para la Titular Mariana. Grandiosa composición de un carácter fuerte y serio en toda su primera parte, casi tanto como la efigie que tallara Juan de Mesa, que luego torna más suave y dulce en el trío, como describiendo el Perdón de Cristo a un malhechor junto al que ha sido crucificado. Una de esas piezas de la producción de Pedro Morales que, por desgracia, a día de hoy es rara su interpretación o la banda que la tenga incluida en su repertorio.

9 – Marcha: Virgen del Dulce Nombre

Año de composición: 1986

Dedicada a la Virgen del Dulce Nombre de la Hermandad hispalense de La Bofetá. Muy del estilo del autor, llama la atención nuevamente el juego de las cornetas acompañando a una melodía en modo menor. Con un portentoso fuerte de bajos y una sorprendente, casi fantasiosa y andaluza transición al trío, en un juego formidable entre vientos maderas y las llamadas de los vientos metales. Sin duda, una marcha que recoge la esencia de la que llaman “la gracia de Sevilla bajo palio”.

10 – Marcha: Virgen de Consolación

Año de composición: 1987

Marcha de gloria dedicada a la Virgen de Consolación de Carrión de los Céspedes (Sevilla). Compuesta durante su época más prolífica de producción, se sale un poco de la estructura tradicional del autor. Esta marcha resume esa originalidad melódica de las marchas de Pedro Morales, con unas frases perfectamente estructuradas y con un carácter rítmico, sello del maestro. A destacar el fuerte de bajos donde los portentosos vientos metales dialogan con las delicadas melodías de los vientos madera, y la solemnidad con la que está concebida la pieza a pesar de ser para una Virgen de Gloria.

11 – Marcha: Virgen de la Cabeza

Año de composición: 1991

Está dedicada a Ntra. Sra. de la Cabeza de la Hermandad de las Siete Palabras de Sevilla. Fue finalista en el concurso nacional de marchas de 1991. Una de sus más desconocidas piezas y también de las más logradas. Un gran ejemplo de marcha procesional seria y solemne donde se nota una profunda técnica musical y un resultado armónico sugerente. Sin duda, es una de las marchas de corte lento que impresionan por su concepción estructural y embaucadora melodía. Una piedra angular del legado de este insigne compositor, que por desgracia no suena todo lo que debería.

12 – Marcha: Soledad

Año de composición: 1991

Dedicada a la Virgen de la Soledad de la Parroquia de San Lorenzo de Sevilla. Curiosamente, esta imagen procesiona cada Sábado Santo en silencio. Fue segundo premio en el concurso nacional de marchas de 1992. Para muchos la obra cumbre de Pedro Morales, y no es para menos. En ella nos demuestra la capacidad de transmisión de sentimientos que el maestro loperano es capaz de conseguir con la música procesional, tratando de describir el recorrido procesional de la Stma. Virgen. Es una marcha que se desmarca notablemente de lo producido hasta el momento.

13 – Marcha: Amor y Socorro

Año de composición: 1994

Una marcha del “estilo” de Pedro Morales, pero no es una más. Ahí radica la genialidad de Don Pedro: uno escucha una marcha e inmediatamente la reconoce como suya, pero cada una tiene alma propia. Dedicada a la Hermandad del Amor de Sevilla, es de carácter solemne, sin llegar a lo fúnebre, pero tampoco está en el extremo de las composiciones en las que se incluye el contrapunto de las cornetas, con melodías suaves resueltas con notable finura.

14 – Marcha: Esperanza

Año de composición: 1997

Nos encontramos ante la primera marcha que escribe para la Semana Santa malagueña, concretamente, a María Stma. de la Esperanza (al año siguiente le dedicaría “Esperanza Coronada”). Todo un tesoro y un lujo ya que son los únicos testimonios musicales que Pedro Morales dejó para nuestra ciudad. Fue tercer premio en el I Concurso Nacional “Perfecto Artola” en 1998.

Es sin duda una de las mejores marchas que tiene dedicada la popular Virgen perchelera, y una de las mejores composiciones realizadas para la Semana Mayor de Málaga en general. E incluso puede que de las más redondas de la producción de este autor. La marcha nos lleva progresivamente por distintos estados y estilos como queriendo recorrer y describir la procesión desde la Cruz de Guía hasta el trono de la Virgen. Entre esos temas se destaca la parte central, con un pasaje donde cobran protagonismo las cornetas (o en su defecto las trompetas) con el contrapunto de los vientos metales y que sirve de transición al trío, con el cual podemos imaginarnos el andar del trono y el fervor que arrastra la Virgen de la Esperanza cada Jueves Santo.

15 – Marcha: Juan Jesús

Año de composición: 1998

Dedicada a su hijo fallecido, motivo por el que nos encontramos ante una de las piezas más personales de Pedro Morales. Sobran explicaciones cuando se trata de hablar sobre la pérdida de un ser querido, y más aún cuando alguien es capaz de transmitir esos sentimientos a través de la música. Desde el punto de vista formal podemos hablar de marcha a modo de poema sinfónico, donde el maestro quiere ofrecer un sentido más sinfónico que de carácter de marcha procesional. Conmueve la melancolía que consigue expresar con un uso mucho más extendido, respecto otras composiciones, de los vientos maderas, dejando los apuntes de los vientos metales para llamadas y contrapuntos puntuales, en un continuo desarrollo de temas, alternando súbitamente pianos y fortes. La marcha termina en piano, como si la música se alejara del oyente, como si el autor aceptara el destino de la muerte de su hijo y el renacer de una nueva etapa en su vida.

16 – Marcha: Esperanza Coronada

Año de composición: 1998

Esta es la segunda composición que realiza para María Stma. de la Esperanza, esta vez dedicada por el X Aniversario de su Coronación Canónica. Marcha clásica de Pedro Morales en la cual encontramos un destacado papel de las cornetas acompañando a las melodías de la introducción y primer tema. Si en la marcha “Esperanza” podríamos intuir una descripción completa de la procesión en la calle, aquí nos encontramos clara y únicamente con la figura de la Virgen, por lo que toda la marcha suena con tintes alegres. Para el trío de esta composición se escribió una letra para poder ser cantada durante su interpretación.

Marcha original

Marcha con letra

17 – Marcha: Señorita de Triana

Año de composición: 1999

Inspiradísima composición dedicada a la Virgen del Patrocinio de la Hermandad del Cachorro de Sevilla. Con carácter alegre pero a la par escrita con una finura exquisita, sin altibajos, donde vuelven a tener presencia los toques de cornetas y se destaca el bellísimo y grácil trío que vienen a describir el singular estilo alegre, pero sin estridencias, de esta popular y querida imagen que sale el Viernes Santo desde el barrio de Triana acompañando al Stmo. Cristo de la Expiración (el Cachorro).

18 – Marcha: San Roque Loperano

Año de composición: 2002

Una de sus mejores marchas, en un tiempo donde empieza a decaer su producción musical, como es normal con el avance de la edad. Está dedicada a San Roque, Patrón de su pueblo natal, Lopera (Jaén), siendo la segunda marcha que dedica a su tierra. Alegre, sumamente elegante y sin una complejidad interpretativa elevada, algo habitual en las composiciones de Morales, donde con poco, sabía exprimir gran cantidad de música. Destaca su fuerte de bajos con un completo y marcado carácter al que posteriormente acompaña unos toques de trompeta y trombones que desembocan en otro grácil e inspirado trío que, como es habitual, se repite con contrapuntos de saxos para finalmente dar el broche de oro y redondear esta pieza donde confluyen las ideas claras, la erudición musical y la empatía popular con la que trata el género de la música procesional.

19 – Marcha: Te veré en el cielo

Año de composición: 2004

Dedicada a la memoria de la esposa fallecida del autor. Nuevamente, como ocurría en la marcha “Juan Jesús”, nos encontramos al Pedro Morales más íntimo que se ha enfrentado a un nuevo revés de la vida, tratando de hacer con la pieza más que una marcha de procesión, una obra de homenaje, y cuyo tratamiento podríamos describir casi de igual forma que lo hicimos con la marcha citada anteriormente, aunque con diferentes temas e incluso carácter “menos fúnebre”. Todo un desglose de amor hecho partitura; cuyo título, junto a todo lo expresado por D. Pedro en sus compases, nos da incluso una lección; además de musical, de superación en la vida ante la pérdida de un ser amado. El trío es todo un alarde de sentimiento esperanzador con el cual expresa encontrarse con su esposa en el cielo.

20 – Marcha: Madre de Dios de la Victoria

Año de composición: 2009

Dedicada a María Stma. de la Victoria de la Hermandad hispalense de Las Cigarreras. Es de las últimas marchas que compone. De carácter solemne, transita en el primer tema entre el modo menor y el mayor, con una línea de melodía continua y con bellos contracantos de saxofones y bombardinos. En esta ocasión no existe el fuerte de bajos para diferenciar un tema de otro y nos introduce directamente, a través de una breve llamada de trompeta, en el trío, que discurre también en modo mayor sonando de forma alegre y esbelta. Marcha sencilla con la que el maestro no sólo es fiel a su estilo mantenido y cuidado durante décadas sino que, vuelve a demostrar algo que muchas veces se echa de menos en las composiciones cofrades: hacer mucho con poco.

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