La columna

La Crónica del Domingo de Ramos

Abr 10, 2017 José Ramírez

Todos los cofrades recordaremos el Domingo de Ramos del 2017 como una jornada pletórica, en la que pudimos quitarnos esa espinita clavada del año pasado en la que la lluvia hizo acto de presencia. Este no fue el caso, climatología idónea, cofradías disfrutando y haciendo disfrutar por las calles de nuestra ciudad.

La mañana estuvo repleta de niños vestidos de hebreos acompañando a la Cofradía de la Pollinica. El público sonreía viendo la expresión y la ilusión de los más pequeños. Ellos hacen que los Sagrados Titulares Nuestro Padre Jesús a su Entrada en Jerusalén y María Santísima del Amparo brillen y tengan una magia especial. Los tronos derrocharon elegancia por el Pasillo de Santa Isabel, acompasando las marchas interpretadas.

Al llegar María Santísima de Lágrimas y Favores a la popular Doble Curva los hombres de trono le cantaron a su Niña “Lágrimas de San Juan”, esa composición preparada para arrancar aplausos a la bella imagen. El exorno floral en forma de piña intercalando los tonos rosa y blanco fue muy comentado positivamente entre los asistentes.

A la tarde, hizo acto de presencia la Cruz Guía de la Hermandad de Humildad y Paciencia en la Plaza del Carbón. Una hermandad joven pero muy querida por todos los malagueños. Tronos sobrios, elegantes, acordes con su caminar. El repertorio musical fue sensacional para ambos Titulares.

Tras esta Hermandad, buscaba la Santa Iglesia Catedral la Cofradía de la Humildad. El Santísimo Cristo de la Humildad en su Presentación al Pueblo vistió con una clámide configurando una estampa singular. Nuestra Señora de la Merced estaba ataviada con un gusto exquisito. Otro ejemplo de Cofradía que evoluciona favorablemente, desde la salida hasta el encierro el cortejo se encuentra muy unido, lo que permite que sea de esas procesiones que son muy cómodas de ver a pie de calle desde la Cruz Guía hasta el último músico que acompaña a la Virgen de la Merced.

La Archicofradía del Huerto cada año se supera un poco más. Al salir del recorrido oficial su discurrir fue maravilloso, con marchas procesionales como “Caridad del Guadalquivir” adaptada a Agrupación Musical en la que el Señor de la Oración en el Huerto apenas recorrió unos metros. La entereza con la que realizaron su encierro ambos tronos fue de admirar.

Ya había caído la noche cuando la Hermandad del Dulce Nombre subía de nuevo a su barrio de Capuchinos. El trono de Nuestro Padre Jesús de la Soledad se ha convertido en los últimos años en uno de los grandes de Semana Santa. Poco a poco el trabajo de sus frutos, queda trabajo por hacer, pero el ya realizado es magnífico. Preciosa es la estampa del palio de la Señora repleto de pétalos y la luna malacitana junto con la luz de su candelería realzando toda su belleza.

La Hermandad trinitaria de la Salud estrenaba nuevo entorno, la calle Cañón. Estampa dulce, con la Santa Iglesia Catedral de fondo. El único Cristo de la jornada, el Santísimo Cristo de la Esperanza en su Gran Amor pasó cadencioso y con melodías clásicas. María Santísima de la Salud bordeó el principal templo malagueño elegante, aunque el cansancio en los varales se hacía notar en este punto del recorrido. De nuevo, un exorno floral muy cuidado.

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La Doble Curva de la Hermandad del Prendimiento, podría calificarse como de “pelitos de punta”. En primer lugar, Nuestro Padre Jesús del Prendimiento con unas marchas potentes hizo ese doble giro sensacional. Y María Santísima del Gran Perdón en ese auténtico barco que tiene por trono, valiente, recibió un tremenda petalada en calle Calderería. Fervor y devoción a esta popular Hermandad.

En la ya madrugada del Lunes Santo, subía por la calle San Agustín la Cofradía de Salutación, con un silencio de respeto y emoción contenida. Ajustadísimo el giro hacia la parte final de calle Granada, en la que los tronos tuvieron que encadenar marchas para poder realizarlo con éxito. María Santísima del Patrocinio, Reina de los Cielos soberbia en su primera salida procesional, con unas barras de palio realmente hermosas. Al milímetro, todo fue perfecto. Marchas que parecían tocadas por una orquesta, “Salutem”, “Margot”, toda una delicia. Y casi sin respirar concluyó el Domingo de Ramos.

Día de estreno, día de ilusión. Durante la noche las diferentes Hermandades y Cofradías sufrieron varios retrasos, pero eso permitió que los cofrades degustaran un poquito más las delicias que nos tenían preparadas todas ellas. Pulsos, recogimiento, majestuosidad, sentimiento. En definitiva, un panorama completo para un Domingo de Ramos perfecto.

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