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Entrega VII. Juicio a Cristo (II) – El proceso civil romano

Entrega VII. Juicio a Cristo (II) – El proceso civil romano

  • El proceso civil romano

El Sanedrín ha sentenciado que Jesús es reo de muerte. Su delito es blasfemia: ha asegurado ser hijo de Dios. Esto es importante porque al proclamarse hijo de Dios, las autoridades judías entendían que se hacía asimismo Dios.

Pero, el Sanedrín no puede ejecutar la pena capital. Aplicar este máximo castigo está reservado para las autoridades romanas, las que desde el 63 a.c controlan la tierra de Israel. Deberán las autoridades judías remitir a Jesús a Poncio Pilato, prefecto de la provincia de Judea desde el año 26.

¿Quién era en realidad  Poncio Pilato?

Sabemos que Pilato fue nombrado prefecto de Judea en el año 26 por el emperador Tiberio, a instancias de Sejanio,  prefecto del pretorio y marcadamente antijudío.

La llegada de Poncio Pilato al gobierno de Judea no comenzó con buen pie, pues colocó estandartes con la efigie de Tiberio en la Torre Antonia, las cuales podían verse desde el Templo de Jerusalén, lo cual suponía una grave ofensa para las costumbres judías, ya que la Torá prohibía la adoración a los ídolos y su representación, lo que llevó a las autoridades judías a presentar una queja ante el emperador, quien le obligó a llevarlas a su residencia de Cesárea.

Pilato en convivencia con las autoridades judías, usó dinero sagrado del templo de Jerusalén para construir un acueducto, que llevara agua a la ciudad, lo cual supuso un escándalo cuándo se hizo público. Historiadores no cristianos como Filón de Alejandría o Flavio Josefo describen a Pilato como un hombre cruel, despiadado, injusto, brutal y que solía sentenciar sin proceso judicial. Su destitución en el año 36 será el resultado de una matanza contra unos peregrinos samaritanos, siendo llevado a Roma por orden de su superior el gobernador de Siria Vitelio. Estando aún de camino a Roma el emperador Tiberio murió y no tenemos más noticias históricas acerca de Pilato.

I. Primer interrogatorio de Poncio Pilato.

Cristo ante Pilato (Tintoretto, 1566-1567)

Jesús es llevado muy de mañana a la Torre Antonia, en la ciudad donde Poncio Pilato tiene fijada su residencia en Jerusalén; no es sin embargo su residencia habitual , que estaba fijada en la ciudad de Cesárea.

Nos narra el Evangelio de Juan que los judíos no quisieron entrar dentro para no contaminarse, por ello el prefecto salió al «Gabbata” o enlosado. Así, las autoridades judías comienzan a verter contra Jesús los cargos que tienen contra él:

  • Pervertir la nación.
  • Prohibir dar tributo a César.
  • Autoproclamarse Cristo, es decir rey.
Nuestro Padre Jesús Cautivo. Año 2019.

El delito de blasfemia, por el que ha sido condenado, ha sido omitido. Los judíos saben que los romanos no prestarán atención a una querella religiosa, por eso presentan a Jesús como un alborotador de carácter político.

Lc 23, 2

Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey.

Ante estas acusaciones, Jesús no responde nada y es Pilato quien le pregunta por estos cargos. El Evangelio de Juan es el que nos proporciona más datos de la conversación entre Jesús y Pilato.

Jn 18, 33-38

Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

 Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?

 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito.

Este primer interrogatorio parece haberse saldado favorable a Jesús: el reino de Jesús no es un reino terrenal ni busca en modo alguno, suplantar la autoridad del César en la región, al menos tal como lo podría entender Pilato. Jesús arguye que su reino no es de este mundo, a las autoridades romanas les preocupan los poderes de este.

Pero las autoridades judías no iban a darse por vencidas tan pronto e insisten:

Lc 23, 5

 Pero ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

Cuando Pilato oye que Jesús es galileo decide, quizás por cortesía con Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, remitirlo a su autoridad aprovechando que, por la pascua se encontraba en Jerusalén.

II. Jesús despreciado por Herodes Antipas

Nuestro Padre Jesús de la Humillación. Año 2019.

Herodes Antipas es hijo de Herodes I el Grande, quien a su muerte, heredó la norteña región de Galilea. Judea había pasado a su hermano Arquelao, pero más tarde sería administrada directamente  por Roma.

Herodes fue el responsable de la ejecución de Juan el Bautista, por sus críticas al matrimonio ilícito contraído con su cuñada Herodías. Herodes temió que Jesús pudiera ser Juan resucitado, y se interesó por él.  

Sabemos que Jesús hablaba con desprecio de Herodes Antipas al referirse a él como “zorra” al enterarse que desea darle muerte. Sin embargo al verle, Herodes no mostrará intención de ajusticiarle, sino más bien de burlarse, tras no haber hecho ninguna señal o milagro  en su presencia.

Lc 23, 8-11

Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal.

 Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.

 Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia.

Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato.

Herodes desprecia a Jesús (Película «Rey de Reyes» dirigida por Nicholas Ray en 1961)

Herodes tampoco se ha pronunciado a favor de su muerte. Se ha burlado de él, colocándole ropas reales. La “realeza de Jesús” parece provocar más bien burla que temor.

Nos dice el relato de Lucas que desde ese día mejoraron las relaciones entre Poncio Pilato y Herodes. Es posible que el haberle reconocido la jurisdicción sobre Jesús agradarse a Herodes, que mantenía la aspiración de reinar en los territorios sobre los que una vez lo hizo su padre Herodes I el Grande que incluía la provincia de Judea.

III. ¿Jesús o Barrabás?

Elección entre Jesús o Barrabás (Película «La pasión de Cristo», de Mel Gibson, 2004)

Pilato según el evangelista Lucas sigue sin querer condenar a Jesús.

Por las informaciones que disponemos de Pilato y, sabiendo que fue descrito como bárbaro y cruel, parece a priori extraño que tuviera algún reparo ético o moral en ajusticiar a un inocente. No podemos concluir  que esta percepción de Pilato sea enteramente una interpretación de los evangelistas para hacer cargar en exclusiva la culpa de la ejecución de Jesús a los judíos.  No conocemos que motivación podría tener Pilato en sus intentos por liberar a Jesús, puede que no dar satisfacción a una demanda de las autoridades judías y no tanto la clemencia o el sentido de justicia.

Para liberar a Jesús, Pilato recurre a una tradición que según los cuatro Evangelios existía por Pascua y era la liberación de un preso. Esta tradición sin embargo tan solo está reflejada en las fuentes evangélicas y nada se dice de ella fuera de las mismas,  por lo que a muchos les hace dudar de que este hecho concreto existiera de verdad y puede que fuera usado por los evangelistas para ahondar más en la culpabilidad de las autoridades judías en la muerte de Jesús al animar al pueblo a pedir la liberación de Barrabás.

Jn 18, 39-40

Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?

Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.

Sobre la identidad de Barrabás, se nos dice en Marcos y Lucas que fue un asesino en una revuelta, es decir su delito fue sedición.  En Juan se rebaja su delito al de ladrón.

Es más plausible que de existir está tradición y de haber sido soltado Barrabás fuera un preso “común” y no un individuo implicado en una revuelta con delitos de sangre. La esposa de Pilato, Claudia Prócula, intercede en este momento por Jesús, según el relato de Mateo.  

Mt 27, 19

 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.

No tenemos más testimonio histórico acerca de la esposa del prefecto. Si bien es mencionada en evangelios apócrifos.

IV. Flagelación y coronación de espinas. Primer castigo.

Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna. Año 2018.

Pilato ha comunicado su intención de castigar a Jesús y soltarlo tras esto. Ni él ni Herodes han apreciado que Jesús pretenda intitularse rey de territorio concreto alguno. Debe ser considerado un visionario y poco más, cuya actitud suscita más bien burla e indiferencia.

Jn 19, 1-3

Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó. Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura; y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas

En este punto la ubicación cronológica de este castigo no es la misma en todos los Evangelios: en Marcos y Mateo se sitúa tras haberse dictado sentencia, es decir, como parte del ritual de Crucifixión. En Juan, se presenta como el castigo que tenía pensado darle Pilato para evitar crucificarle.

Parece más factible el relato de Juan, ya que no está documentado en ningún caso en el cual la flagelación fuera usada como paso previo a la crucifixión en el mundo romano. No obstante cabe decir que este proceso fue irregular, por cuánto Jesús finalmente recibirá dos castigos por la misma pena, algo que contraviene el derecho romano: Non bis in idem, un principio que, por ejemplo la Constitución española sigue reconociendo.

La flagelación pues, debió ser la pena original -y única- que Jesús, en derecho debería haber podido recibir.

Nuestro Padre Jesús de la Columna. Año 2019.

La flagelación romana era un castigo muy duro. El flagrum romano era un instrumento especialmente dañino para la piel, al desgarrarla .

Santo Cristo Coronado de Espinas. Año 2019

El escarnio de la coronación de espinas y los saludos burlescos, parece que son espontáneos por parte de los soldados y no formarían parte del castigo mandado por Pilato, lo que suponía una irregularidad jurídíca. La víctima de espinas habría tenido forma de cascote, lo que le habría cubierto toda la cabeza, dañando su cuero cabelludo.

V. ¡Ecce Homo! Segundo interrogatorio de Pilato.

Pilato cree haber cumplido. Ha castigado a Jesús y tiene previsto ponerlo en libertad. Pero de nuevo se topa con la presión de las autoridades religiosas.

Jn 19, 4-5

Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él.

 Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!

Santísimo Cristo de la Humildad. Año 2019.

En este punto las autoridades judías, revelan el verdadero motivo por el que quieren ver a Jesús en el madero. Saben que no es un argumento legal, pero en este punto, Pilato ya ha ejecutado un castigo, y legalmente correspondería soltarle. Ahora las autoridades religiosas juegan a la presión personal sobre el propio prefecto.

Jn 19, 6-8

 Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él.

Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. 

Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo.

Debió sorprenderle a Pilato que aquel hombre magullado que no oponía resistencia se pensase Hijo de Dios. Sea como fuere está acusación, motivó el segundo interrogatorio de Pilato:

Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta.

Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?

Jn 19, 9-11

 Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Pilato ciertamente no observa que la actitud de Jesús sea un peligro. Ni si quiera cuestiona su autoridad. Pilato tratará de poner a Jesús en libertad. No sabemos si este extremo es exagerado por los evangelios, o no quería acceder por mantener su criterio a las presiones de las autoridades judías .

Estas, saben bien donde apretar: insinuar que Pilato puede no ser leal al César, en ese momento Tiberio. Justo en un momento delicado en sus relaciones.

Jn 19, 12-15

Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone. Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabbata.

Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!

Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.

La impostada adhesión de los sacerdotes judíos al César, será el elemento por el cual Pilato cede. No quiere que las autoridades judías manden quejas a Roma sobre él. No quiere tener problemas por un carpintero que se cree rey de un mundo no terreno.

Las autoridades judías han jugado bien sus cartas, han convertido un delito religioso de blasfemia en uno político y por medio del chantaje han conseguido su objetivo.

VI. La sentencia.

Nuestro Padre Jesús de la Sentencia. Año 2019.

Finalmente Pilato condena a Jesús por un delito de lesa majestad, es decir atribuirse el título de rey. Así lo refleja en el título de su condena “Jesús Nazareno Rey de los judíos”

Pilato sabe que condena a un inocente. Ha cometido una ilegalidad con él, al haberlo castigado dos veces, rompiendo el principio de Non bis in idem.

Mt  27, 24-25

Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.

 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

Pilato es el reflejo del político sin principios, o cuyos principios son fáciles de moldear. Dejando la suerte de un inocente en manos de la “justicia popular” y fácilmente presionable. Su lavado de manos, es una inequívoca dejación de funciones, y una cínica asunción de responsabilidad.

Jesús ya condenado, se dispondrá a cargar el madero camino al Gólgota.

Carlos Jiménez Lerma

Carlos Jiménez Lerma

Licenciado en Historia. Hermano de la Sagrada Cena y del Santo Cristo de la Salud. Coleccionista de música procesional y autor de la cuenta 'Marchas de Málaga'. Estudiante de Teología.

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