Ilusión por Diciembre (I): Sine Labe Concepta

Llegó diciembre a la bella ciudad de las luces. Málaga celebra con suma ostentosidad la Inmaculada Concepción de María. La pureza de la Santísima Virgen protagonizó los primeros días del último mes del año

San Julián proclamó a Nuestra Señora de la Concepción, el barrio de la Trinidad coronó su Buena Fe, en San Juan las Lágrimas desaparecieron y María cumplió los Favores de sus devotos. Los hermanos de la Hermandad Sacramental de Viñeros proclamaron la realeza de la Virgen del Traspaso y Soledad de Viñeros, en Santo Domingo nos recordaron que la Virgen de la Encarnación es flor de vida, y en la Iglesia de Santiago Apóstol promulgan que María Santísima del Amor, siempre hermosa, enriquece nuestro espíritu.

Fuente de Luz interior

Banderas en alza para escoltar a Nuestra Señora de la Concepción que implora al cielo desde la iglesia de San Julián. Las velas colocadas en el altar reforzaban su expresión, una virgen sin pecado concebida, a la que todos los devotos se acercaron en los días cercanos a su festividad.

La Archicofradía del Huerto atavió a su Dolorosa con una corona plata y manto azul, delante de un gran dosel rojo bordado. Las grandes ánforas de flores blancas hacían clara referencia a la pureza de María. Noelia García quedó prendada ante esa estampa, con la Virgen enmarcada entre el Señor del Huerto y la Virgen de la Oliva, en un altar efímero repleto de detalles, con pequeños ángeles entre la candelería y dos faroles que encuadraron a la perfección la figura de la Virgen de la Concepción.

Triduo en honor a Nuestra Señora de la Concepción.
Fotografía: Noelia García.

Y la Señora bajó del cielo para posarse a los pies de la media luna posando su corona de plata a sus plantas y coronar su sien con el oro más puro. Una poderosa Virgen de la Concepción, cubierta por un manto y saya de color rojo y profusamente bordados. Además de la cruz pectoral, la Dolorosa portaba una joya que representaba la Inmaculada Concepción, además de otras condecoraciones como el escudo de la corporación en oro o el gran puñal que atravesaba su corazón.

Dani Astorga se perdió en las tres lágrimas que corrían por su mejilla izquierda, en sus pómulos sonrojados por tanto dolor y sufrimiento, y habló con Ella, en silencio, y curiosamente mientras la contemplaba, él no se daba cuenta, pero a su espalda lo tenía a Él, principio y final de todo, Cristo Resucitado. La Virgen de la Concepción tenía una inmensa Fuente de Luz interior que al tercer día de su muerte resurgiría para salvar a la humanidad.

Veneración a Nuestra Señora de la Concepción.
Fotografía: Dani Astorga.

Dogma de Fe

Aires de Coronación Litúrgica por el barrio de la Trinidad en pleno mes de diciembre. María Santísima de la Buena Fe lució en primer lugar una saya azul bordada y manto claro, sin tocado y con mantilla goyesca. La Dolorosa, ataviada por Álvaro Perogil, estrenó parte de los presentes entregados para esta efeméride, como la corona de flores de talco, un juego de peinas de carey y unas puñetas de encaje valencie del siglo XIX.

Una auténtica joya delicada que los hermanos de la Confraternidad de Llaga y Buena Fe pudieron contemplar de cerca. Fran Gil jugó con los tonos azulados y amarillos de su grandiosa saya. Sobre un sencillo altar, sin muchos artificios, se encontraba la Virgen de la Buena Fe, clara protagonista en sus días grandes.

Triduo de Oración preparativo de la Coronación Litúrgica de María Santísima de la Buena Fe.
Fotografía: Francisco Gil.

Se tachó un nuevo día en el calendario, y la Virgen amaneció luciendo nueva corona de flores, agujones y peinas de plata, con una saya burdeos bordada con tisús de oro, manto de terciopelo azul y tocado de tul bordado en plata, cristales y lentejuelas. Las flores de talco que se posaron en su bendita sien pasaron a escoltar a la Sagrada Imagen en dos ánforas.

Auténtico dogma de fe con sus manos abiertas y un gran rosario. Fran Gil ya se imaginaba cómo se presentaría la Virgen de la Buena Fe para su gran día. Una imagen que poco a poco calaba más en el joven, cuanto más la miraba, más se encandilaba de su dulce rostro.

Triduo de Oración preparativo de la Coronación Litúrgica de María Santísima de la Buena Fe.
Fotografía: Francisco Gil.

Y llegó el momento. Buena Fe Coronada sobre un hermoso altar repleto de velas y flores. Buena Fe ataviada con saya de tisú de plata bordada en oro, manto de terciopelo morado bordado en oro. Buena Fe con encaje de punto ruso del siglo XIX, pañuelo de encaje de finales del siglo XIX. Buena Fe rematada con puñetas de tul bordado del siglo XVIII, toca de sobremanto bordada en oro. Buena Fe que portaban un antiguo barco de plata, joyas y puñal a juego con la corona.

Amor profesado en forma de ofrendas a la Santísima Virgen. Devoción que se acrecienta en un hermoso rincón trinitario. Fran Gil comprobó de primera mano, que no hace falta más para enaltecer a una Santísima Titular. Ella es ese barco de plata que guía a todos sus devotos, ese hermoso puñal que se clava en el alma de los que la contemplan y se queda marcado para siempre.

Coronación Litúrgica de María Santísima de la Buena Fe.
Fotografía: Francisco Gil.

Consuelo de la Humanidad

Remedio para nuestras Lágrimas y fiel súplica a nuestros Favores. Ella es el Consuelo de la Humanidad, y en los primeros días de diciembre, María Santísima de Lágrimas y Favores presidió la iglesia de San Juan Bautista. Virgen poderosa que sobre una inmensa peana de plata lució espléndida. Su rostrillo de encaje y su portentosa corona remataban a una Virgen niña, que ceñía su cintura con un fajín color celeste, en clara alusión a la conmemoración de la festividad de la Inmaculada Concepción.

Los hermanos de las Reales Cofradías Fusionadas renovaron un año más ese voto concepcionista en el que creen firmemente a través de la mirada de la Virgen de Lágrimas y Favores. Esa luz que irradiaban las velas y los faroles encendidos reflejaban todos los corazones fusionados que sueñan con una radiante jornada de Domingo de Ramos roneando con su guapa Virgen, pero que saben esperar y saben venerar a su devoción.

Noelia García estaba en casa, literalmente. La Virgen del Mayor Dolor la cuidaba en la sombra mientras ella se acercó a contemplar a María Santísima de Lágrimas y Favores. Qué pequeña se puede llegar a sentir una cuando está ante tanta grandiosidad y suntuosidad. La fragancia del variado exorno floral salpicado sobre el altar mayor traspasaba incluso su mascarilla. María, Sine Labe Concepta, Virgen que seca las Lágrimas y cumple, siempre, los Favores.

Culto en honor a María Santísima de Lágrimas y Favores con motivo de la Inmaculada Concepción.
Fotografía: Noelia García.

Auxilio de los Pecadores

La Soledad Dominica se hace presente con fuerza en la iglesia de la Aurora y Divina Providencia. Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros celebró sus cultos estrenando para la ocasión una media luna realizada en memoria de la hermana Ángeles Aguilera, quien fuera camarera de Nuestra Señora. Se trataba de una donación de un hermano, bajo diseño y ejecución de Orfebrería Adán Jaime con una pintura en la cartela central de Rubén Terriza.

Destacó también el estreno del conjunto de saya y manto en brocado de color azul celeste, donación de un grupo de hermanos, y del juego de puños de encaje de bolillos antiguo hechos a mano, como obsequio de una devota. Alteza cristiana que bajó desde su altar hasta los cimientos del céntrico templo por unas escaleras para una veneración cercana y sobrecogedora. Unas recogidas telas celestes aportaron una delicadeza suprema a la escena que protagonizaba Ella, la Virgen del Traspaso y Soledad de Viñeros, Auxilio de los Pecadores.

Su divino rostro, enmarcado con un suave rostrillo y una bordada toca de sobremanto, estremeció a Dani Astorga, que entreabrió su boca, como la Dolorosa. El exquisito exorno floral de los dos centros que se situaban a los lados de la Virgen, en tonos blancos y amarillos, potenciaban ese celeste inmaculado que lució en su atavío esa virgen que traspasa y que nunca está sola.

Culto en honor a Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros con motivo de la Inmaculada Concepción.
Fotografía: Dani Astorga.

Luz en el Camino

Belleza incuestionable en lo sencillo. La intensidad del rojo de los pascueros que exornaban la capilla del Santísimo Cristo del Perdón en la parroquia de Santo Domingo anunciaba las fechas que estamos celebrando. La cofradía de los Dolores del Puente vistió a la Virgen de la Encarnación, como marca la tradición, de ese color celeste para celebrar sus cultos por la Inmaculada.

Virgen de la Encarnación, que de su mano derecha brotó una flor dorada de su pañuelo, porque Ella sabe que tras la tempestad siempre llega la calma. La Señora con su mirada cabizbaja enamoró a Pedro Duarte, deslumbrado por el brillo que desprendía su corona de plata, destellos que mostraban la Luz en el Camino que nos marca cada día la Santísima Virgen bajo su advocación de la Encarnación.

El Cristo del Perdón parecía girar su cabeza buscando la mirada confortadora de la bendita Madre, San Juan Evangelista posaba su mano derecha su corazón, conmovido por la realista estampa. Su tocado en tonos plateados y grisáceos resaltaba la pureza del rostro de la Virgen de la Encarnación. Las rejas de esa capilla se abrieron, los devotos se acercaron y redescubrieron una de esas joyas que esconde la Málaga cofrade y que siempre llena de dulzura a todo el que la contempla.

Culto en honor a María Santísima de la Encarnación con motivo de la Inmaculada Concepción.
Fotografía: Pedro Duarte.

Gracia singular de Dios

Sentimiento generacional que se acrecienta con el paso de los años. Emociones plasmadas en el mismísimo pecho de María Santísima del Amor de la cofradía de El Rico, que portó un broche regalo del albacea general, Pablo Cortés del Pueblo, con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción y realizado desde una joya familiar. El azul malagueño se hizo saya y manto para vestir al Amor más dulce de la ciudad.

Ella es la Gracia singular de Dios, siempre rica en Amor desde la iglesia de Santiago Apóstol. El Nazareno, desde las alturas, no puede apartar la mirada de su Madre. ‘Bendita Tú’, rezaba una de las banderas que colgaban del lateral de la capilla que acoge a los titulares de la corporación del Miércoles Santo. Las flores rebosaban, al igual que brota la vida en este mes de diciembre.

Miguel Fernández centró su atención en su rostro, a pesar del magnífico altar dispuesto. Ese tocado blanco plisado dejaba escapar su cabello recogido. Todo por tu Amor, María, Espejo de Justicia. Cinturilla dorada sobre el fajín rojo para recoger su vientre que ya encierra al Hijo de Dios.

Culto en honor a María Santísima del Amor con motivo de la Inmaculada Concepción.
Fotografía: Miguel Fernández.

Este artículo es la primera parte de la trilogía ‘Ilusión por diciembre’:
Ilusión por diciembre (II): Spes Nostra Salve
Ilusión por diciembre (III): Stella Maris

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