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Entrega IX. Crucifixión y muerte

Entrega IX. Crucifixión y muerte

Desnudo, herido humillado, así se encuentra Jesús instantes antes de ser crucificado, en presencia de amigos y enemigos. Comienza la recta final  de la pasión: la ejecución del reo Jesús de Nazaret.

I. Crucifixión

Como se comentaba en la entrega anterior, es muy probable que Jesús no cargara la cruz entera, sino solo el patibulum, es decir el madero transversal. Ya en el Monte Calvario los soldados clavarían las muñecas de Jesús en los extremos del patibulum, y una vez ya sujeto, con unas cuerdas se colocaría dicho madero que mantiene clavado a Jesús en el madero horizontal, el estípites que está fijado en tierra. Una vez alzado,  ya solo faltaría clavar los pies al estípites. Esta manera de alzar al reo a la cruz distaría de la iconografía tradicional a la que estamos acostumbrados en la que Jesús es clavado en la cruz, en tierra y esta es alzada con cuerdas.

Grabado. Forma en que se procedía a elevar al reo para su Crucifixión.

El motivo por el que se piensa,  los clavos debieron perforar las muñecas y no la palma de las manos, se debe a que clavar en las muñecas  proporcionaría mejor sujeción, qué al hacerlo en la palma de las manos dónde podría desgarrarse la propia carne.

Santísimo Cristo de la Crucifixión. Año 2021.

Una vez crucificado, encima de su cabeza clavado en el estípites se colocó el cartel que proclamaba la causa de su condena: Jesús Nazareno Rey de los Judíos, escrito en hebreo la lengua propia judía (aunque el arameo era en aquel tiempo la lengua de uso habitual), griego la lengua más internacional del momento, y latín la lengua del imperio romano. El objetivo era que el mayor número de personas conocieran que delito había cometido el reo. La crucifixión se reservaba para los peores crímenes, y esta forma de muerte, era la más deshonrosa. Era un aviso público a la población: cuidado con transgredir las normas, podéis terminar así. Era un castigo ejecutado en público y su finalidad era pues, la disuasión de cometer cualquier delito.

Santísimo Cristo de la Esperanza en su Gran Amor. Detalle del «titulum crucis». Año 2019.
Jn 19, 19-22

Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito, escrito está.

Parece, por lo que nos indica el evangelista Juan que la redacción de la acusación no fue del gusto de las autoridades judaicas. Querían dejar claro que la intitulación de rey de los judíos era propia de Jesús, algo que solo él creía y por lo que él se tenía.

La ropa de Jesús por su parte fue echada en suertes entre los soldados, quiénes jugaron a los dados para rifarse su vestimenta.

Jn 19, 23-24

Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.

Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice:
    «Repartieron entre sí mis vestidos»,
    Y «sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.

II. Las siete palabras

Entre los cuatro evangelios canónicos se recogen 7 ocasiones en las que Jesús habló desde la cruz, ya bien en actitud de diálogo o en oración. Yuxtaponiendo los cuatro evangelios podríamos inferir este orden, qué es el tradicionalmente más aceptado.

  • Jesús perdona a sus verdugos
Santísimo Cristo de la Exaltación. Año 2019.

Padre perdónalos ,porque no saben lo que hacen. (Lc, 23, 34).

  • Jesús perdona al buen ladrón
Santísimo Cristo del Perdón. Año 2019.

Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. (Lc 23, 39-43)

  • Jesús y su madre
Santísimo Cristo de las Penas. Año 2018.

Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. (Jn 19, 26-27)

Jesús deja al cuidado de su madre, al discípulo a quien más amaba. Este discípulo, al que se le identifica como el apóstol Juan, es por quién Jesús siente mayor amor.

Se interpreta este gesto de Jesús, como una forma de ofrecernos a María como Madre de todos los cristianos, ya que el discípulo amado representaría a la Iglesia.

  • Elí, Elí lama sabachtani
Santísimo Cristo de la Agonía. Año 2019.

Hacia la hora de nona exclamó Jesús con voz fuerte, diciendo: “Eli, Eli lama sabachtaní!” Que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado ?” (Mt 27, 46)

Jesús, en este momento de su agonía,  recita el principio del salmo 22. Puede que al sentir el momento de mayor agonía recordara este salmo que profetizaba precisamente la situación en la que se encontraba.

  • Tengo Sed
Santísimo Cristo de la Sed. Año 2021.

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.

 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. (Jn 19, 28-29)

En los evangelios sinópticos también se narra que le fue ofrecido a Jesús vino para beber, pero no refieren que Jesús lo pidiera, si no que se narra como iniciativa de los soldados.

  • Todo está consumado

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: todo está consumado. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Jn, 19, 30)

Santísimo Cristo de la Expiración. Año 2021 (Fotografía: Samuel Cabrera)
  • Jesús entrega el espíritu

Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró (Lc 23, 46)

III. Las injurias a Jesús crucificado

El tiempo que duró la agonía de Jesús fue acompañada de burlas y mofas de los sacerdotes judíos que presenciaron la ejecución y de los soldados romanos que custodiaban el lugar. Para muchos el que Jesús no se salve a sí mismo, cómo le exhortan , es una prueba inequívoca de que han acertado, Jesús que salvó a tantos no es capaz de bajar de la cruz y salvarse a sí mismo. Jesús no va a trastocar, obrando su liberación, el curso de la historia, y es que Dios se hizo hombre y el mundo no lo reconoció, molestando de tal manera, que el mundo obra su muerte, pero una muerte con la que se redime a la humanidad.

Lc 23, 35

Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.

Mt 27, 41-43

De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere;  porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

Mc 15, 29- 30

Los transeúntes le injuriaban moviendo la cabeza y diciendo: ¡Ah! tú que destruías el templo de Dios y lo edificabas en tres días, sálvate bajando de la cruz.

Para sus enemigos debió suponer una sádica satisfacción ver a ese hombre crucificado sin intentar salvarse, cuando ellos habían sido testigos de milagros obrados por Jesús, curaciones que rechazaron por haberse realizado en sábado.

A todos sus reproches Jesús les refutó siempre. Ahora creen, es el momento de su venganza. Cuando Jesús pronuncia el inicio del Salmo 22, quiénes le ven,  piensan  que llama a Elías para salvarlo y sufre de nuevo burlas.

Mt 27, 47;49

Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste.

Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle la hora de la muerte de Jesús.

IV. La hora de la muerte

Los Evangelios sitúan aproximadamente la hora en la que Jesús expira en la hora nona, qué equivale a las tres de la tarde actual. Tenemos sin embargo 2 horas diferentes en cuanto al momento en el que es crucificado. Por un lado el evangelio de Marcos señala que la crucifixión se produce en la hora tercera (Nueve de la mañana), según Juan en la hora sexta, (Doce del mediodía), Jesús está todavía siendo juzgado por Pilato. Los evangelios sinópticos por su parte sitúan el oscurecimiento del sol en esta hora sexta (Doce).

Si Jesús hubiera sido crucificado a las nueve de la mañana, y teniendo en cuenta que muere a las tres de la tarde estaríamos hablando de una agonía de 6 horas. Pero el propio relato nos dice que Jesús es llevado muy de mañana ante Poncio Pilato.  Si estimamos la hora en la que pudo empezar la vista con Pilato,  como las siete de la mañana (Hora primera) hablaríamos de un margen de tan sólo dos horas en las que se desarrolla el primer interrogatorio de Pilato, la vista con Herodes, la flagelación,  la sentencia y el trayecto hacia el Gólgota. Parece más lógico que Jesús a las doce de la mañana estuviera aún con Pilato, pero esto supone que el tiempo en el que estuvo Jesús en la cruz no sería mayor a dos horas.

Era la hora de tercia cuando le crucificaron (Mc 15, 25)

Juan no menciona la hora de la muerte de Jesús. En los sinópticos,  hay unanimidad en la hora de su expiración, la hora nona.

 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena (Mt 27, 45)

V. Tinieblas y terremoto

Cristo en la cruz. Carl Heinrich

Hay dos fenómenos naturales narrados en los evangelios vinculado a la muerte de Jesús.  Una es la oscuridad que desde las 12 del mediodía sobrevino en Jerusalén, por otro lado un terremoto tras expirar Jesús.

El evangelio de Lucas menciona que el sol se oscureció por lo que muchos han interpretado que este fenómeno se debe a un eclipse. Precisamente para intentar calcular la fecha de la ejecución de Jesús muchos estudiosos han estudiado estos fenómenos en la época en la que pudo morir Jesús. El 3 de abril del año 33, pudo verse en Jerusalén un eclipse de Luna, pero no justificaría ningún tipo de oscuridad. La forma más sencilla de explicar la oscuridad solar es que el cielo se nublase.

En cuanto al terremoto tan solo el evangelista Mateo lo menciona, narrando que lleva aparejada la resurrección de muertos.

Mt 27, 50- 53

Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.

Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.

La ruptura del velo del templo se ha interpretado desde el punto de vista teológico, como la destrucción de la separación entre Dios y el hombre, pues al morir Jesús redime al mismo.

VI. La muerte de Jesús

La agonía de Jesús en la cruz fue más breve que las de otros presos que podía prolongarse por días. El hecho de que Jesús fuera crucificado habiendo sido previamente maltratado hace que su estado fuera mucho más débil y esto explica su pronta muerte, que incluso sorprende a Pilato.

Tal como explicaba el médico Miguel Gutiérrez en una entrevista, Jesús clavado en la cruz padeció una terrible agonía. Los crucificados terminaban muriendo por asfixia y esta es la causa por la que también muere Jesús. (Puedes leer la entrevista a Miguel Gutiérrez para conocer más datos acerca de  la agonía de Jesús en la cruz)

Cristo de Ánimas de Ciegos. Año 2019.
Mc 15, 44

Pilato se sorprendió  de que ya hubiera muerto, y, haciendo llamar al centurión, le preguntó si en verdad había muerto ya.

Como el sábado era el día de reposo y un día muy solemne los judíos, no querían que hubiera crucificados expuestos, por lo tanto pidieron a Pilato que se le quebraran las piernas a los crucificados, para así acelerarles la muerte y retirarlos de la Cruz, sin embargo cuando llegaron a Jesús ya estaba muerto y para comprobarlo simplemente traspasaron su costado, un episodio que solo narra el Evangelio de Juan.

Jn 19, 31- 34

Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.

Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él.

Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Santísimo Cristo de la Sangre. Año 2018.

VII. Las mujeres, al pie de la cruz

Durante la agonía de Jesús, ninguno de los apóstoles masculinos le acompañó, salvo aquel al que más amaba. Junto a él, las mujeres que desde que empezó su ministerio en Galilea le habían servido y acompañado.

Los cuatro evangelios mencionan a María Magdalena, una discípula a quien Jesús habría liberado de 7 demonios según el evangelio de Lucas. También estuvieron junto a la cruz, Salomé la madre de los apóstoles Juan y Santiago el mayor, así cómo María de Cleofás, a quien  el evangelista Juan la describe como hermana de su madre. Dado qué es improbable que en el contexto judío dos hermanas se llamaran igual, se piensa que pudiera ser su cuñada, por tanto, tía política de Jesús.

María también estuvo al pie de la cruz según el Evangelio de Juan, está en el momento en el que Jesús la deja bajo cuidado de aquel discípulo a quien ama. Es la única mención de María en la pasión de su hijo, sólo narrada en el Evangelio de Juan, aunque el evangelio de Lucas ya narraba el dolor que habría de padecer María a causa del ministerio público de Jesús.

Dolores de María, Servitas. Año 2019.
Lc 2, 34-35

Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha y una espada traspasará tu misma alma, para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.

El dolor de María debió ser indescriptible, como lo es el de toda madre que pierde a un hijo. El resto de mujeres por su parte muestran una gran valentía al estar en un lugar peligroso, dónde podrían ser señaladas a causa de Jesús, pero no les importó, su solidaridad y su fidelidad a Jesús estaba por encima. Estas mujeres y el discípulo amado son sin duda alguna ejemplo de valentía, amor, misericordia, que deben guiar la vida de todo cristiano y seguidor de Jesús.

Carlos Jiménez Lerma

Carlos Jiménez Lerma

Licenciado en Historia. Hermano de la Sagrada Cena y del Santo Cristo de la Salud. Coleccionista de música procesional y autor de la cuenta 'Marchas de Málaga'. Estudiante de Teología.

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