Con más ganas de Oliva

La titular letífica de la Archicofradía del Huerto procesionó de forma extraordinaria el sábado 23 de octubre por su XXV aniversario

Primavera en otoño, cofradías por el centro histórico, vítores a la Virgen María, y Nuestra Señora de la Oliva procesionó de forma gloriosa y extraordinaria por el centro histórico. 25 años de oración frente a la Virgen de rostro dulce. Un cuarto de siglo en el que los archicofrades del Huerto han aprendido a ver con diferentes ojos a la Virgen María, que bajo las advocaciones de Concepción y Oliva, atesoran el cariño, la comprensión y el refugio de una madre.

Por segunda vez en su historia, la Virgen de la Oliva estaba a punto de pisar la calle. El reloj marcó las 18:17 horas de la tarde, el sol iluminaba la parte superior de la fachada principal de la Iglesia de San Julián, y la cruz parroquial, custodiada por dos faroles, comenzó su discurrir por calle Nosquera. Sonó la campana y se intuía el movimiento del trono, pero el templo aún acogía a la Sagrada Titular. Fue entonces cuando, 14 minutos después, la Señora ya miraba a sus fieles.

Nuestra Señora de la Oliva.

Tras la maniobra de salida que tuvieron que sortear los portadores para que la ráfaga no rozara el dintel de la puerta, la Banda de Música Vera+Cruz de Almogía interpretó la ‘Marcha Real’ para enlazarla con ‘Encarnación Coronada’, que se detuvo para que el trono completara su primera maniobra en la calle. Ahora sí, tras una ovación, la oración musical y cantada sirvió para que tras 16 años de su primera salida procesional, la Virgen de la Oliva se meciera despacio y a compás.

Los cirios blancos que portaron unos 75 hermanos sirvieron de luz y guía a la Virgen que vistió saya color salmón bordada y manto verde con apliques en los laterales. En un juego de contrastes, la ráfaga, corona y media luna de plata resplandecieron durante toda la tarde en su discurrir por Comedias, Santa Lucía y Granada.

La Banda de Música Vera+Cruz de Almogía tras la Virgen por calle Comedias.

A su paso por la Plaza de la Constitución, el cortejo se topó con una manifestación de negacionistas del coronavirus. No obstante, la concentración se dirigió hacia la calle Larios sin mayores incidentes, por lo que la procesión pudo transitar por este punto central de su recorrido, acompañada de numeroso público que salió a la calle, en una jornada que sirvió de preámbulo a la procesión magna ‘Camino de la Gloria’ de este sábado 30 de octubre.

La interpretación de ‘La Macarena’ de Paco Lola supuso el comienzo del transitar de la Virgen por calle Nueva, y con ‘Siempre la Esperanza’, hizo las delicias de los allí presentes. La noche y el relente malacitano quisieron robarle el protagonismo a la Virgen chiquita de la corporación del Domingo de Ramos, pero a su paso por la Plaza de Félix Sáenz con ‘Alma de la Trinidad’, todos se rindieron a sus plantas.

Los malagueños capturan los instantes de la procesión.

La sensación fue unánime, nadie quiere volver a esperar otros 15 años para ver a la Virgen de la Oliva en procesión. La suavidad y el buen gusto en su caminar debe ser una constante anual, Málaga la espera y sabrá estar junto a Ella.

Oración ante los templos del centro

Los 75 portadores sabían que llegaba el momento del recogimiento por las calles más estrechas de su itinerario y por su visita a distintas sedes, como la Iglesia de San Juan; el Oratorio de Santa María, Reina y Madre, y la Iglesia de la Aurora y Divina Providencia. En esta última sede, un coro de voces de la Hermandad Sacramental de Viñeros recibió a la Virgen, creando una atmósfera intimista.

El fajín rojo se cimbreaba sobre su cintura. En su mano derecha, el cetro como eterna protectora de su pueblo malagueño, y sobre su mano izquierda, el Divino Niño procesionó con una túnica blanca y unas potencias plateadas.

La silueta de la Virgen de la Oliva se refleja en los edificios del centro histórico.

La fragancia del incienso se entremezcló con el aroma de los claveles rosas alineados en las ánforas de Nuestra Señora de la Concepción y los centros de flores blancas de las esquinas del trono. Y es que la Virgen de la Oliva reinó sobre un trono cargado de símbolos y elementos de la propia Archicofradía del Huerto. El Señor quiso que su Madre reluciera con sus arbotantes y su peana de capilla.

Las mascarillas verde Oliva disimularon los rostros de esfuerzo en los metros finales del recorrido. La palillera sonó, y cadenciosa, la Sagrada Titular se adentró de nuevo en la Iglesia de San Julián pasadas las 23:00 horas de la noche. Elegancia por doquier en cada nota musical, en cada mecida y en cada mirada de los archicofrades.

Málaga se llenó de Oliva, y la Oliva demostró ser extraordinaria en su sencillez. Porque a su paso solamente quedaba ese regusto de lo que fue y vuelve a ser, para permanecer por siempre. 25 años de Oliva, que será eterna en el latir de tantos corazones que entienden la Oración, tal y como lo hizo Él en el Huerto de los olivos, como la forma más auténtica e Inmaculada de vivir. A por otros 25 años de Oliva.

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