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Vuelve la música procesional… pero, ¿hasta cuándo?

Vuelve la música procesional… pero, ¿hasta cuándo?

El presente año 2020 está siendo más atípico de lo normal y es que si tuviésemos que encontrar una palabra que por excelencia no haya dejado de ser repetida hasta la saciedad, no me cabe la menor duda de que todos los lectores del presente escrito de opinión coincidirán sin titubeos en hacer referencia al popular y alarmante ‘Coronavirus’.

Si echamos la vista atrás escasos meses, la llegada del nuevo año se presentaba como una oportunidad para cumplir todos nuestros retos, para seguir logrando metas y para proseguir con todos nuestros sueños. Lo cierto es que, en cierta medida, así lo fue, al menos hasta la llegada del mes de febrero cuando, sin ser conscientes, todo cambiaría.

Recuerdo a la perfección como estábamos inmersos en la fecha más especial de todo el año para los cofrades, la tan ansiada cuaresma por la que hacemos un seguimiento día tras día en el calendario durante todo el año. Las Cofradías y Hermandades de nuestra ciudad trabajaban sin cesar en la preparación de todo lo relativo a la Semana Santa como lo son ensayos de ambos tronos, preparación de túnicas, limpieza de enseres, etc. A su vez, aunque muchas veces olvidadas, el conjunto de formaciones musicales de nuestra ciudad ensayaba día sí y día también para preparar su repertorio, comenzar a desfilar y repasar todos los detalles de cara a la Semana Santa cuya llegada era inminente.

De forma simultánea al trabajo desempeñado por las formaciones musicales iban llegando noticias que hacían saltar las alarmas y nos situaban en una encrucijada respecto a lo que era nuestro estilo de vida y trabajo, si bien, eran percibidas como si de algo lejano y pasajero se tratase. Las actualizaciones respecto a la información emitida eran constantes y las distintas juntas directivas de las formaciones musicales se esmeraban en estar al tanto de cualquier novedad mientras proseguían con sus ensayos pues, aquello que aparentemente no sería nada grave, supondría el principio del fin para muchas de ellas.

La suspensión de todo tipo de eventos y concentraciones de grupos de personas y, para ser más concretos, la suspensión de la Semana Santa de 2020 era algo que, pese a contemplarse como posible, nunca había llegado a ser asimilado y sigue sin serlo pues los efectos de tal ‘catástrofe’ van mucho más allá de lo sentimental.

Una vez conocida la realidad, concretamente la segunda semana de marzo, todas las formaciones musicales cesaron su actividad musical en busca de la seguridad de sus músicos y en ejercicio de responsabilidad y cumplimiento de las normas establecidas. Los comunicados oficiales no dejaban de cesar y, para que mentir, no dejaban de rasgar cada vez más el corazón de todos aquellos que viven por y para la música. Se iniciaba entonces un largo proceso que, a priori no se vislumbraba fácil pero que, para ser sinceros, ha sido todavía peor de lo que podía imaginarse en un principio.

La dura realidad

La cancelación de un evento de gran magnitud como lo es la Semana Santa supone un gravísimo problema económico para todos los sectores implicados, pero, analizando en este caso la postura de las formaciones musicales, supone la pérdida de la mayor fuente de ingreso económico, aquella a través de la cual muchas de las bandas de nuestra ciudad y de toda la geografía andaluza y española sobreviven a lo largo del año. Aun contando con una partida presupuestaria adecuada a la posible aparición de imprevistos, un golpe de semejante calibre dejaba a todas las formaciones musicales en vilo y suspense.

Durante los meses de confinamiento, periodo en el que ha existido tiempo más que suficiente para reflexionar y abordar la situación, la pregunta era la misma: Y ahora, ¿qué? Quedaba un largo camino a través del cual acercar posturas y demostrar las relaciones vinculantes entre bandas y Cofradías y Hermandades para, a través de un entendimiento lograr resolver los acuerdos contractuales de la forma más satisfactoria para ambos extremos. Sin embargo y como ya decía anteriormente, lo que parecía ser complejo ha resultado en muchos casos todavía peor, siendo toda una odisea.

Desafortunadamente, esta situación ha provocado una gran cantidad de conflictos, llevando a que muchos de los vínculos establecidos hayan sido destruidos de forma unilateral por las formaciones musicales ante la despreocupación de las Cofradías que, en muchos casos, siquiera han accedido a coger el teléfono para mantener una conversación. Por otra parte, y resaltando lo “bueno” dentro de esta encrucijada, muchas formaciones musicales han encontrado en sus Hermandades y Cofradías un respaldo positivo y han logrado resolver la situación de forma amistosa, si bien, sus ingresos se han visto reducidos, en el mejor de los casos, mínimo en un 50% del total previsto.

La historia se cuenta sola y es que, tras Semana Santa, llega el momento de las Glorias. La situación vuelve a repetirse y no es de extrañar leer comunicados por parte de formaciones musicales haciendo alusión a la falta de empatía y solidaridad de las Hermandades y Cofradías, mientras que por la otra parte implicada el silencio es la única respuesta. Cabe mencionar que en ningún momento se pretende dejar a las Cofradías y Hermandades como responsables de esta situación, pero, basado en hechos, la verdad ha de ser dicha.

Miras al futuro

En el momento presente podemos lucir una media sonrisa bajo nuestras mascarillas puesto que, en la mayoría de los casos, las formaciones musicales han vuelto a su actividad conjunta tras más de seis meses de silencio y vacío, adaptándose eso sí a todas las medidas establecidas y garantizado la seguridad de los componentes. No obstante, y pese a este logro, aún queda por afrontar la recta final del año donde los gastos tan necesarios para cualquier formación como lo son el de profesorado, mantenimiento de instrumentos, uniformidad y salas (luz, agua, mantenimiento, etc.) deben seguir pagándose aun siendo conscientes de que los ingresos que se esperan son mínimos o inexistentes y, por supuesto, de que la ‘vuelta a la normalidad’ se encuentra absolutamente indefinida y condicionada por la situación de alarma sanitaria.

Dadas estas condiciones, en los últimos días aparecía una noticia que ha tardado en llegar y que ha venido a confirmar el peor de los presagios… la primera formación musical de la geografía andaluza ya se ha visto obligada a cesar su actividad musical ante la falta de apoyo de ningún tipo y la imposibilidad de afrontar sus gastos.

En este caso estoy hablando de la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de los Milagros, de la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, la cual ha tenido que cesar su actividad y finalizar su existencia de más de siete años ante la imposibilidad de su Hermandad para mantener económicamente a la banda en las condiciones que merecen. Esto viene motivado por varias razones de entre las cuales cobra gran peso la falta de apoyo de las cofradías a las que acompañaban en Semana Santa y de las que deberían haber recibido algún tipo de ingreso, por mínimo que fuese. Seguidamente a esta formación, la Banda de Cornetas y Tambores María Auxiliadora de Jaén se ha enfrentado a una situación de la misma índole, viéndose forzada a cesar su actividad por lo que definen en su comunicado como “única solución” tras agotar todas las vías de diálogo con las distintas Hermandades y no haber obtenido ingresos, quedándose sin liquidez para afrontar la actividad propia de cualquier formación.

La dura realidad, como bien describía anteriormente, es palpable. Las primeras formaciones musicales han cesado su actividad y han cerrado una etapa forzadas por la situación actual y la falta de comprensión y empatía de las distintas corporaciones. En este sentido, parece imposible pensar que en algún momento pueda haber comunicado alguno del cese de actividad de una Hermandad y es por ello que se debe resaltar aún más la importante labor que desempeñan las bandas de música de las distintas ciudades y la necesidad de contar con el apoyo de las cofradías y entes públicos para su supervivencia.

El futuro es incierto y delicado y desafortunadamente aún quedan por llegar algunos golpes que mermarán las fuerzas, es por ello que ahora más que nunca se debe hacer hincapié en la gran labor de las formaciones musicales y hacer reflexionar acerca de la errónea idea con la que muchos cuentan de que las formaciones musicales son lo último a tener en cuenta dentro de nuestra Semana Santa porque, de ser así… ¿hasta cuando?…

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Francisco Gil

Francisco Gil

Director de Fotografía y Redactor de la 'sección musical' de noticias. Maestro de Educación Primaria, Músico y Cofrade.

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