abrochados

¿Anteponemos la estética al trabajo?

Uno de los debates más polémicos de esta cuaresma y semana santa ha sido la forma de trabajar de algunos hombres de trono, más concretamente la de los denominados «abrochados». Se denomina así a aquellos hombres de trono que se caracterizan por usar técnicas un poco menos ortodoxas de lo normal o, en algunos casos, ir con las mangas de la túnica remangadas. Como hemos dicho anteriormente, esta forma de trabajar es bastante polémica, atrayendo sobre todo el rechazo de los hombres de trono y cofrades con más solera de nuestra ciudad. Pero, ¿realmente la gente se ha parado a analizar las ventajas e inconvenientes de las maneras de trabajo bajo un varal, o se limitan a alimentar un enfrentamiento que no lleva a ningún lado?

Si empezamos observando a los que me gusta denominar como los «clásicos», nos encontraremos a un tipo de hombre de trono muy definido, le gusta ir bien vestido y, su forma de trabajar en el varal es la más tradicional, apoyando las manos en la parte baja del varal o de brazos cruzados. Esta siempre ha sido la manera de portar más impuesta en el pasado, tanto por parte de algunas hermandades, como de los propios portadores.

Contando así, con la aprobación de los espectadores que ya arrastran un número considerable de semanas santas vistas a sus espaldas, que suelen encontrar el gusto en el aspecto impoluto que transmiten estos hombres y mujeres de trono. En el lado opuesto tenemos a los abrochados. Éstos, como hemos mencionado anteriormente, en ocasiones prefieren utilizar otras prendas que la típica camisa blanca y la corbata negra que se suele usar (eso sí, siempre respetando las directrices que imponen las hermandades).

Nuestro Padre Jesús orando en el Huerto.

Además, prefieren trabajar con las mangas remangadas e incluso si tienen que llevar faraonas, se la anudan con tal de no tener que lidiar con ella en cada levantá. Sin embargo, lo que realmente caracteriza a estos hombres y mujeres de trono es su manera de trabajar dibujando con sus brazos figuras tan difíciles como fotografiables. También los caracteriza la técnica de trabajo conocida como el bloque, esta técnica consiste en abrazarse o unirse con la persona que tienes delante y crear un bloque compacto para aguantar de la mejor manera posible los kilos de los tronos.

Además, aunque estas técnicas sirvan para que los tronos lleguen de mejor manera al final del recorrido, lo que para mí es más envidiable de esta manera de portar es lo que llega a transmitir a los que disfrutan de las procesiones desde fuera. Las caras de sufrimiento o las palabras de ánimo entre compañeros hacen que los espectadores que ven el transitar de las procesiones se vengan arriba y se emocionen de manera significativa al ver a este grupo de portadores portar con sus hombros de manera tan pasional a sus respectivos titulares.

Pero, ¿dónde reside el problema del asunto? Bajo mi punto de vista la polémica nace del desconocimiento y de la mentalidad estática tan característica del mundo cofrade. El mundo cofrade tiene un pensamiento reacio al cambio por naturaleza y, cuando ve que algo cambia, llega algo nuevo o que se sale de lo inicialmente presupuesto, tiene el rechazo como respuesta inicial. Esta respuesta es la que están obteniendo estas formas de trabajar que están adentrándose en el mundo cofrade malagueño, sobre todo de los más puristas.

Nuestro Padre Jesús de la Sentencia.

No obstante, ¿por qué la gente no es capaz de verlo como una nueva escuela que viene a aportar algo nuevo y enseñar a los hombres de trono del futuro a portar imágenes? Sí es cierto que algunas posturas que se ven en fotografías pueden llegar a resultar exageradas e, incluso, más perjudiciales de la cuenta para la integridad física, pero si en vez de poner tantas trabas a esta manera de portar, la apoyamos y la acompañamos con unos buenos consejos sobre salud para no perjudicar en exceso el hombro, podríamos tener la llave para captar la atención de los más jóvenes que tanta falta hace para que las cofradías puedan volver a llenar los varales de sus tronos con mas facilidad.

Entonces tendríamos que hacernos la siguiente pregunta ¿debemos seguir alimentando esta polémica basada en la más pura cabezonería para no llegar nunca a un entendimiento, o deberíamos intentar llegar a un consenso para el bien de nuestra semana grande?

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3 thoughts on “¿Anteponemos la estética al trabajo?

  1. Realmente se estan tomando nuevas formas de llevar los tronos, sin ninguna razón. Hay que cuidar el decoro y el respeto hacia los compañeros del varal. Son modas y espero que no se queden con nosotros. Falta educación en el varal por parte de las personas con mayor experiencia. Son asuntos a tratar en las reuniones de los hmbres de trono. No solo hay que ver el caminar de un trono, hay que saber llevar un trono con elegancia.

    1. Solo hay que ver como llegaban antiguamente los tronos y como llegan ahora para que no exista debate. Solo hay que ver como estos «HDT» de brazos cruzados, guantes, corbata y gomina «llevan» los tronos (como ejemplo el ya famoso H1 del Cristo de los Milagros) que directamente ni tocan el varal a como trabaja un abrochado o un remangado. El andar, la técnica y la comodidad debe primar por encima de la estética y cuando se ve un trono hay que poner la vista en el titular y no en sus HDT. Un saludo

    2. Totalmente de acuerdo con lo que ha expresado, haciendo hincapié en la frase «No solo hay que ver el caminar de un trono, hay que llevar un trono con elegancia».

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