La Cuaresma íntima en Málaga (V): El beso de la Vida

Faltan las sillas apiladas por las calles del Recorrido Oficial, pero Málaga transitará paciente por todos sus barrios buscando estampas inéditas

A caballo entre la fotografía y la pintura. Muchas hermandades y cofradías ya presentan los carteles oficiales que ilustran su particular Semana Santa del 2021. Las Hermandades de la Sagrada Cena y la Salud fueron las primeras en mostrar sus pinturas, obras de José Carlos Torres y Manuel Pineda, respectivamente. Curiosamente, la Sagrada Cena representó a su Virgen guapa de la Paz, y la Salud al Santísimo Cristo de la Esperanza en su Gran Amor en blanco y negro.

Cartel de la Hermandad de la Salud 2021, obra de Manuel Pineda.

Ya la semana pasada vieron la luz las fotografías de Nueva Esperanza, Humildad, Salesianos y Amor. La edición cobra especial protagonismo en el cartel del Nazareno del Perdón, obra de David Gahete, que combina magistralmente los colores morado y verde en su obra, precisamente los tonos corporativos de la Hermandad de Nueva Esperanza y los colores de la ciudad de Málaga. Por otro lado, Salesianos y Amor se centran en sus Imágenes Marianas, y la Hermandad de la Humildad enfocó su visión en el cirio encendido, en la luz, en la Esperanza, en la perfección del cuerpo de nazarenos que precede a Nuestra Madre y Señora de la Merced cada noche del Domingo de Ramos.

Cartel de la Hermandad de Nueva Esperanza 2021, obra de David Gahete.

Las corporaciones del Cautivo, Crucifixión y Prendimiento se decantaron por la pintura. Curro Claros ilustró a la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad enlutada y sencilla, Sebastián Cervantes recogió toda la esencia de la Hermandad capuchinera del Prendimiento, y Pablo Cortés del Pueblo centró la imagen del Señor de Málaga en su templo, sobre una alfombra de claveles rojos que el pueblo deposita a sus pies con sus oraciones y peticiones.

Cartel de la Cofradía del Cautivo 2021, obra de Pablo Cortés del Pueblo.

Prendido bajo tu traición

Señor orante capuchinero, Señor de manos tendidas a su barrio, Señor de semblante sereno. Un resplandeciente Jesús del Prendimiento, posado bajo su hornacina, presidió el solemne Triduo y Función Principal en su honor en la Parroquia de la Divina Pastora y Santa Teresa. María Santísima del Gran Perdón sujetaba la corona de espinas que posteriormente le impondrían a su Hijo, ya estaba bendecida.

Judas este año no apareció en el altar dispuesto por la Hermandad. Judas, el Señor quedó ‘Prendido bajo tu traición’, y en Capuchinos no quisieron restarle protagonismo al Señor del Prendimiento. Su túnica bordada rematada por el elegante cuello blanco dulcificaba a un Señor que tenía una flor a sus pies, flor que era el fiel reflejo de todos los devotos a los que Jesús del Prendimiento siente cerca en su día a día.

Pedro Duarte dejó que la magia que desprendía el Señor del Prendimiento le calara en lo más profundo. Él calmó su ánimo al calor de las llamas de las velas. Las flores multicolores parecieron recrear ese huerto de los olivos en el que Jesús fue prendido en esa agónica noche.

Triduo en honor a Nuestro Padre Jesús del Prendimiento.
Fotografía: Pedro Duarte.

Divina Misericordia

Sobre un Calvario fino y delicado, el Santísimo Cristo de la Victoria presidió en su capilla de la Iglesia de la Santa Cruz y San Felipe Neri su Triduo. Durante los cultos se presentó el estandarte de color negro del Titular Cristífero de la Hermandad de la Santa Cruz con una pintura de Raúl Berzosa en óleo sobre lienzo. La orfebrería de la pieza ha corrido a cargo de los talleres Montenegro. La Virgen de los Dolores en su Amparo y Misericordia, ataviada de hebrea, ocupó un lugar privilegiado bajo el altar mayor del templo colindante con el Molinillo.

A veces no es necesario un gran altar con numerosos elementos. La Hermandad de la Santa Cruz primó lo esencial, al Cristo de la Victoria, venerado con un sofisticado friso de flores moradas exornado con espinas y calas salpicadas. El Crucificado ya goza de gran suntuosidad en el templo, la obra más reciente que recibe culto en San Felipe sorprende por su fuerza, sus doloridas rodillas y la sensación de movimiento de su paño de pureza.

La sutileza del conjunto hizo que Pedro Duarte se detuviera frente al Cristo de la Victoria, y mirara al cielo buscando su rostro. El joven ya siente esa Imagen como suya, al igual que Málaga, porque la grandeza del Crucificado supera todos los límites temporales. Un Cristo que inclina su cabeza para la Victoria de la humanidad, y que en la Hermandad de la Santa Cruz encuentra su ‘Divina Misericordia’.

Triduo en honor al Santísimo Cristo de la Victoria.
Fotografía: Pedro Duarte.

Al Rey de la Victoria

San Lázaro se engalanó para celebrar sus cultos en honor ‘Al Rey de la Victoria’. Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario ocupó el altar mayor durante la celebración de su solemne Triduo. La grandeza del culto montado con esmero por el equipo de albacería de la Cofradía del Rocío no pasó desapercibido en ese templo que lleva el color blanco pureza por bandera.

La abundante cera iluminaba de forma especial el semblante del Nazareno de los Pasos. Bajo el efímero altar, la cofradía colocó los atributos pasionistas de la columna, la corona de espinas, la lanza, la esponja, la escalera, el Santo Sudario, los clavos con gran acierto, dotando de sentido toda la ornamentación que envolvía al Nazareno caído por el peso de la cruz.

De nuevo, Pedro Duarte sintió que en San Lázaro se respiraba de forma especial. De pie contempló al hermoso Nazareno de los Pasos ataviado con su túnica bordada mientras sus potencias doradas brillaban con intensidad. Todo resplandecía, pero seguramente era gracias a Ella, a la Virgen que sonríe a los problemas y abre la ‘Puerta del Cielo’. María Santísima del Rocío Coronada, ruega por nosotros.

Triduo en honor a Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario.
Fotografía: Pedro Duarte.

Capuchinos, Victoria o Molinillo; Gran Perdón, Dolores en su Amparo y Misericordia o Rocío. Jesús nos guía poco a poco en sus Pasos en el Monte Calvario desde el instante de su Prendimiento hasta su Victoria, porque todos sabemos que ‘La Muerte no es el final’ y que aquella traición de Judas no fue más que ‘El beso de la Vida’.

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